Aprende cómo echar las cartas del tarot a uno mismo y conectar con tu intuición
Guía paso a paso de Helena para leerte las cartas tú misma
Hola de nuevo, soy Helena 🔮. Si el otro día hablábamos de chakras, hoy toca abrir otro de mis temas favoritos: el tarot. Es una de las preguntas que más me hacéis en los directos: "Helena, ¿cómo empiezo a leerme las cartas yo sola, sin depender de nadie?". Así que hoy me apetece sentarme contigo y contarte, paso a paso y sin tecnicismos, cómo echarte las cartas a ti misma y, sobre todo, cómo empezar a confiar en lo que te dicen.
Vamos allá, con calma.
Antes de nada: ¿de dónde viene el tarot?
Me gusta empezar por aquí porque creo que ayuda a quitarle un poco de misterio impostado al asunto. El tarot no nació como una herramienta de adivinación, sino como un juego de cartas de la nobleza italiana del siglo XV. No fue hasta el siglo XVIII cuando empezó a usarse con fines esotéricos y de introspección, tal y como recoge muy bien este análisis histórico sobre el origen del tarot. Saber esto no le quita magia, todo lo contrario: para mí el tarot es, sobre todo, una herramienta de autoconocimiento que hemos ido cargando de simbolismo durante siglos, y precisamente por eso funciona tan bien como espejo.
Prepara el espacio antes de empezar
Esto es algo que hago siempre, sin excepción, y que te recomiendo de corazón: antes de sacar la baraja, dedica unos minutos a preparar el ambiente. No hace falta nada elaborado. Yo suelo encender un poco de palo santo o algún sahumerio para limpiar el espacio, o dejo que se funda un Crystal Melt mientras me siento en silencio un par de minutos. La idea es simple: bajar el ritmo, apagar el ruido de fuera y dejar que tu mente se asiente antes de hacer cualquier pregunta.
Si además tienes algún mineral que te acompañe en tu día a día, este es buen momento para tenerlo cerca. No es imprescindible, pero a mí me ayuda muchísimo a centrarme.
Elige tu baraja y tómate el tiempo de conocerla
Si es tu primera vez, te recomiendo empezar con una baraja clásica como el Rider-Waite o el Tarot de Marsella, porque son las más ilustradas y las que tienen más documentación disponible para aprender. Antes de hacer ninguna tirada "de verdad", te sugiero que te dediques unos días simplemente a mirar las cartas, una a una, sin prisa. Fíjate en lo que te transmite cada imagen antes de leer su significado en un libro. Esa primera impresión intuitiva es más valiosa de lo que parece, y con el tiempo notarás que tu lectura se vuelve mucho más personal.
Cómo formular la pregunta
Este paso, aunque parezca una tontería, es clave. Las preguntas cerradas del tipo "¿me va a ir bien esto?" suelen dar respuestas confusas, porque el tarot no funciona muy bien en términos de sí o no. Funciona mucho mejor cuando le preguntas desde la apertura: "¿qué necesito saber sobre esta situación?" o "¿qué energía debo tener en cuenta ahora mismo?".
Te lo digo por experiencia propia: cuanto más honesta y abierta es la pregunta, más clara suele ser la respuesta.
Dos tiradas sencillas para empezar
No hace falta lanzarse a tiradas de diez cartas el primer día. Con estas dos te sobra para empezar a soltarte:
Tirada de una carta
Baraja mientras piensas en tu pregunta, corta el mazo y saca una sola carta. Ideal para "¿qué energía me acompaña hoy?" o para una guía rápida y concreta.
Tirada de tres cartas
Saca tres cartas seguidas y colócalas en fila: pasado o raíz, presente, y hacia dónde se dirige. Sencilla, visual y bastante completa sin agobiarte.
Cómo interpretar sin agobiarte
Aquí viene lo que más cuesta al principio: soltar el manual y confiar un poco en ti. Yo te recomiendo mirar primero la carta sin libro, ver qué te transmite a simple vista —el gesto de los personajes, los colores, los símbolos— y anotarlo. Después, consulta el significado tradicional y compáralo con lo que habías sentido tú. Verás que, muchas veces, coincide más de lo que esperabas.
No busques que la carta te dé una respuesta literal y cerrada. El tarot habla en símbolos, así que interprétalo como una conversación, no como una sentencia.
Un buen ejemplo es una carta como El Diablo: a simple vista intimida, pero en realidad suele hablarte de ataduras, dependencias o patrones de los que ya estás lista para liberarte, no de nada siniestro. Las cartas más temidas del mazo son, muchas veces, las que más acompañan cuando se leen con calma y sin dramatismo.
Errores comunes al empezar
Por si te sirve de ayuda, estos son los tropiezos que más veo (y que yo también cometí al principio):
- Hacerse la misma pregunta varias veces seguidas porque no te gusta la respuesta. El tarot pierde claridad si lo saturas de dudas repetidas.
- Leer las cartas con ansiedad o prisa. Si notas que necesitas una respuesta urgente, mejor espera a estar más tranquila.
- Depender del tarot para tomar decisiones que en realidad ya sabes tomar tú. Para mí, el tarot acompaña, no decide por ti.
Para cerrar
Leerte las cartas a ti misma es, sobre todo, un ejercicio de escucharte con honestidad. Al principio puede que te sientas un poco perdida, y es totalmente normal: como todo, es cuestión de práctica y de ir soltando el miedo a "hacerlo mal". No existe una única forma correcta de hacerlo, existe la tuya.
✨ Acompaña tu ritual
Si te apetece acompañar tu ritual de cartas con algún mineral o con un poco de aromaterapia, échale un ojo a la tienda; seguro que encuentras alguna pieza que te haga sentir en casa.
Explora la tienda 🔮Nos vemos por aquí, Helena 💜
